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Pintura religiosa

La historia de la Pasión de Cristo resuena en la conciencia de Rando desde niño, como al fin lo hace en la imaginación colectiva del mundo cristiano. Es este acervo iconográfico compartido el que nos permite reconocer a los personajes y las escenas pese a que los trazos tienden cada vez más a la abstracción. Algunos de los rostros aparecen sin rasgos y otros adquieren un aspecto caricaturesco. 

Jorge Rando considera que la vida está llena de Pasiones: sufrimientos y redenciones. Sus ciclos temáticos muestran algunas de ellas. De entre todas, una destaca en mayúsculas: la Pasión de Cristo, un episodio del que extrae infinidad de “pasiones” humanas como la traición o la injusticia, pero también el amor, el perdón y la redención. Por encima de todas ellas reina, como no podía ser de otra manera, el AMOR. De nuevo Rando presenta el amor universal como única salvación para la humanidad y para ello, como creyente, utiliza la figura simbólica de Jesucristo. 

Su pasión tiene, como de costumbre, un mensaje de ESPERANZA.
Mi Pasión... quiere salir de las tinieblas y entrar en la Luz de la Esperanza, en la Luz de la Resurrección, en la Luz de la Felicidad, en la Luz de las Luces, que es la Luz del Amor.  Jorge Rando